-¿Ahogados o aplastados? –preguntó uno.
-Quisiera creer que aplastados –contestó el otro.
-Que así sea entonces –dijo el primero y juntos se pusieron a contemplar el mar.
El tsunami ya estaba llegando.
Las palabras me seducen. He mamado palabras, y cuando pude hacerlo las comencé a escribir. He aquí palabras escritas que van de lo visceral a lo tierno, de lo crudo a lo fervoroso. He aquí mi esencia. Bébanla!
«Se dice —y uno sonríe—: "El lenguaje me impide expresar lo que pienso, lo que siento". Más cierto sería decir: "Lo que pienso, lo que siento me impiden llegar al lenguaje". Entre mi pensar y yo, ¿se opone el lenguaje? No. Es mi pensar el que se cruza entre mi lenguaje y yo. Ergo no hay otra salida que izar el lenguaje hasta que alcance autonomía total. En los grandes poetas, las palabras no llevan consigo el pensamiento; son el pensamiento. Que, claro, ya no es pensamiento sino verbo.»
0 pedazos de hoja escritos:
Publicar un comentario en la entrada
Escribieron en esta hoja