
Lo que sigue es una serie de convenciones medianamente aceptadas en tanto reglas para un cuento de vampiros. No son generales, y depende el autor algunas pueden ser distintas y hasta contradictorias. La elección es arbitraria, y como tal está sujeta a debate. Si me olvidé de algo, están invitados a recordármelo.
- Los vampiros no toleran la luz del sol. Esto no quiere decir que no les guste, sino que el sol los mata. Normalmente se queman y convierten en ceniza. Son criaturas nocturnas y el día para ellos es hostil. Y ciertamente no brillan.
- Los vampiros se alimentan de la sangre de sus víctimas. Sé que esto parece una obviedad, pero es precisamente eso lo que los hace vampiros. En principio, que necesitan sangre para alimentarse. En segundo lugar, son depredadores. Su alimento son sus víctimas.
- Es decir, no cualquiera que resulte atacado por un vampiro se va a convertir en vampiro a su vez. Si cada vez que un vampiro se alimenta engendrara a su vez un vampiro nuevo, pronto existirían más vampiros que humanos. Para reproducirse el vampiro debe dar de beber de su propia sangre al elegido, que usualmente es una de sus víctimas.
- Ahora bien, el vampiro es inmortal. Contrariamente a lo que parece esto no significa que no puede morir, sino que no envejece y su cuerpo no se corrompe. Es decir, que un vampiro puede ser asesinado, pero jamás morirá por causas naturales, y ni siquiera se contagiará un resfrío. Ahora bien, si el vampiro es inmortal, ¿para qué necesita alimentarse? ¿Y qué sucede si deja de hacerlo? El mejor ejemplo que me viene a la mente acerca de eso es el deterioro que sufre Lestat en Entrevista con el Vampiro de Anne Rice, el cual se revierte cuando vuelve a alimentarse. Lo tomaremos entonces como válido.
- Pero matar un vampiro no es cosa fácil. Suelen tener fuerza sobrehumana y habilidades hipnóticas. Algunos incluso llegan a leer pensamientos. Pero lo más importante es que son ampliamente resistentes a casi cualquier tipo de ataque. Sus heridas se regeneran y no sienten dolor. Las balas le causan risa.
- ¿Y cómo se mata a un vampiro entonces? Hay básicamente tres formas: La ya citada luz del sol, una estaca en el corazón y la decapitación. En el caso de la estaca, es excluyente que esta sea de madera. De hecho, en Buffy la Cazavampiros y su continuación, Angel, Josh Wheedon pone el hecho de que sea de madera por delante de que sea una estaca. Es decir que no podrias matar a un vampiro con un cuchillo pero sí con una cuchara de madera. De todos modos te recomiendo que le afiles la punta. No te preocupes, al parecer el cuerpo del vampiro es bastante blando. En cuanto a la decapitación, tiene muchas menos reglas. Si la cabeza del vampiro se separa de su cuerpo, se muere. Fin de la historia.
- Pero si un vampiro puede morir sólo de esas tres maneras, ¿qué pasa con los crucifijos y el ajo? La realidad es que los afectan, pero de maneras muy distintas. El ajo, por ejemplo, les resulta insoportable. Para que entiendan cómo funciona esto, imagínense que recogen una muestra de orina en ayunas de diez amigos luego de una noche de alcohol y drogas. Déjenlo fermentar durante una semana y al cabo de ella procedan a oler la mezcla. Así de insoportable. Lo del crucifijo es mucho más interesante. Yo podría mostrarle un crucifijo a un vampiro y este se me cagaría de risa en mi cara. Como nos demuestra Stephen King en Salem’s Lot, no es el crucifijo lo que aleja al vampiro, sino la fe que depositamos en él. Si no hay fe, da lo mismo que sea un crucifijo o una batata.
- Los vampiros son seductores irresistibles. Si un vampiro decide ejercer su influjo sobre vos, date por chupado. Pero claro, esto requiere de tu inocencia. Si estás prevenido acerca del vampiro seguramente lo encuentres atractivo, pero no vas a ser tan gil de dejarte seducir. ¿O sí?
- Los vampiros tienen la capacidad de transmutarse en algunos animales tales como murciélagos, ratas, lobos y otras alimañas. Sin embargo, es posible que declinen esta capacidad y prefieran simplemente convertirse en humo. De las dos posibilidades nos habla Bram Stoker en Drácula.
- Un vampiro no puede entrar en una casa a menos que sea invitado por uno de sus ocupantes, preferiblemente el dueño. Esto parecería suficiente protección, pero resulta que sí pueden hacerlo cuando se convierten en animales. Y cuando no lo hacen, tienen suficientes recursos para lograr ser invitados.
Dulce sueños, y cuidate el cogote.